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Traumatismo de la Médula Espinal

Traumatismo de la médula espinal, lesión o compresión de la médula espinal o compresión medular es un daño a la médula espinal que puede resultar por lesión directa a la médula misma o indirectamente por daño a huesos, tejidos o vasos sanguíneos.

Síntomas del traumatismo de la médula espinal

Los síntomas varían algo dependiendo de la localización de la lesión. La lesión de la médula espinal ocasiona debilidad y pérdida de la sensibilidad en y por debajo de dicha lesión. La gravedad de los síntomas depende de si toda la médula está lesionada (completa) o sólo parcialmente lesionada (incompleta).

La médula espinal no pasa por debajo de la primera vértebra lumbar, de tal manera que las lesiones en y por debajo de este nivel no ocasionan lesión de la médula espinal. Sin embargo, pueden causar el “síndrome de la cola de caballo”, una lesión a las raíces nerviosas en esta área.

LESIONES CERVICALES (CUELLO):

Cuando las lesiones de la médula espinal se presentan en el área del cuello, los síntomas pueden afectar los brazos, las piernas y la mitad del cuerpo. Los síntomas pueden abarcar:

  • Dificultades respiratorias (por la parálisis de los músculos respiratorios si la lesión es en la parte alta en el cuello)
  • Pérdida de control de esfínteres (pueden abarcar estreñimiento, incontinencia, espasmos vesicales)
  • Entumecimiento
  • Cambios sensoriales
  • Espasticidad (aumento del tono muscular)
  • Dolor
  • Debilidad, parálisis

LESIONES TORÁCICAS (A NIVEL DEL PECHO):

Cuando las lesiones espinales ocurren a nivel del pecho, los síntomas pueden afectar las piernas.

  • Pérdida del control normal de los intestinos y de la vejiga (como estreñimiento, incontinencia, espasmos vesicales)
  • Entumecimiento
  • Cambios sensoriales
  • Espasticidad (aumento del tono muscular)
  • Dolor
  • Debilidad, parálisis

Las lesiones de la columna cervical o la parte alta de la columna torácica pueden también ocasionar problemas de presión arterial, sudoración anormal y dificultad para mantener la temperatura corporal normal.

LESIONES A LA COLUMNA LUMBOSACRA (PARTE BAJA DE LA ESPALDA)

Cuando se presentan lesiones raquídeas a nivel de la parte baja de la columna, los síntomas en grados variables pueden afectar una o ambas piernas, al igual que los músculos que controlan los esfínteres.

  • Pérdida del control normal de esfínteres (usted puede tener estreñimiento, escape, espasmos vesicales)
  • Entumecimiento
  • Dolor
  • Cambios sensoriales
  • Espasticidad (aumento del tono muscular)
  • Debilidad y parálisis

Causas del traumatismo de la médula espinal

El traumatismo de la médula espinal puede ser causado por muchas lesiones a la columna que pueden resultar de accidentes automovilísticos, caídas, lesiones durante la práctica de deportes (particularmente el buceo en aguas poco profundas), accidentes industriales, heridas de bala, asaltos y otras causas.

Una lesión menor puede causar un traumatismo de la médula espinal si la columna se debilita (como en los casos de artritis reumatoidea u osteoporosis) o si el conducto raquídeo que protege la médula espinal se ha vuelto demasiado estrecho (estenosis espinal) debido al proceso normal de envejecimiento.

También pueden ocurrir lesiones directas, como cortaduras, particularmente si los huesos o los discos han sido dañados. Los fragmentos óseos (por ejemplo, por fracturas en las vértebras, que son los huesos de la columna) o de metales (como por un accidente de tránsito o herida de bala) pueden cortar o dañar la médula espinal.

El daño directo también puede ocurrir si la médula es halada, presionada hacia los lados o comprimida, lo cual puede ocurrir como consecuencia de una torsión anormal de la cabeza, el cuello o la espalda durante un accidente o lesión.

La hemorragia, la acumulación de líquido y la inflamación pueden presentarse dentro de la médula espinal o fuera de ella, pero dentro del conducto raquídeo. Asimismo, la acumulación de sangre o de líquido puede comprimir la médula y dañarla.

La mayoría de estos traumatismos de la médula ocurren en individuos jóvenes y saludables, y los más comúnmente afectados son los hombres entre los 15 y los 35 años. La tasa de mortalidad tiende a ser mayor en niños pequeños con lesiones de la columna.

Los factores de riesgo son, entre otros: participar en actividades físicas arriesgadas, no utilizar el equipo de protección en el trabajo o en las actividades recreativas o bucear en aguas poco profundas.

Las personas de edad avanzada que presenten debilidad en la columna, debido a la osteoporosis, pueden tener más probabilidad de sufrir una lesión de la médula espinal. Asimismo, los pacientes que presenten otras afecciones que los hagan propensos a sufrir caídas, debido a la debilidad o la torpeza (por un accidente cerebrovascular, por ejemplo), también son más susceptibles a padecer este tipo de problema.

Exámenes y pruebas del traumatismo de la médula espinal

La lesión en la médula espinal es una emergencia médica que requiere atención inmediata.

El médico llevará a cabo un examen físico, incluyendo un examen neurológico, lo cual ayudará a identificar la localización exacta de la lesión, si todavía no se conoce. Algunos de los reflejos de la persona pueden ser anormales o estar ausentes. Una vez que disminuye la inflamación, algunos reflejos se pueden recuperar lentamente.

Se pueden pedir los siguientes exámenes.

  • Una tomografía computarizada o una resonancia magnética de la columna pueden indicar la localización y magnitud del daño y revelar problemas como coágulos sanguíneos (hematomas).
  • Un mielograma (una radiografía de la columna después de la inyección de un medio de contraste) puede ser rara vez necesario.
  • Una prueba de potenciales evocados somatosensitivos (SSEP) o la estimulación magnética pueden mostrar si las señales nerviosas pueden pasar a través de la médula espinal.
  • Una radiografía de la columna puede mostrar fractura o daño a las vértebras de la columna.

El tratamiento del traumatismo de la médula espinal

Un traumatismo de la médula espinal es una emergencia médica que requiere tratamiento inmediato para reducir los efectos a largo plazo. El tiempo entre la lesión y el tratamiento es un factor crítico que afecta el pronóstico final.

Los corticosteroides, tales como dexametasona o metilprednisolona, se utilizan para reducir la inflamación que puede dañar la médula espinal. Si la compresión de la médula espinal es causada por una masa (como un hematoma o fragmento óseo) que puede ser extirpado o reducido, la parálisis puede mejorar. Lo ideal es comenzar con los corticosteroides lo más pronto posible después de la lesión.

La cirugía puede ser necesaria para:

  • Eliminar líquido o tejido que ejerce presión sobre la médula espinal (laminectomía por descompresión)
  • Extraer fragmentos óseos, fragmentos de disco o cuerpos extraños
  • Fusionar vértebras rotas o colocar refuerzos (dispositivos ortopédicos) para la columna

El reposo en cama puede ser necesario para permitir que sanen los huesos de la columna, que soportan la mayor parte del peso corporal.

Se puede recomendar la tracción de la columna, lo cual puede ayudar a inmovilizarla. El cráneo se puede sostener en su lugar con pinzas (abrazaderas metálicas que se colocan en la cabeza y se conectan a pesas de tracción o a un arnés en el cuerpo). Puede ser necesario usar los dispositivos ortopédicos para la columna por un largo tiempo.

El médico brindará información sobre los espasmos musculares, el cuidado de la piel y la disfunción intestinal y vesical.

Con frecuencia, se requiere fisioterapia extensa, terapia ocupacional y otras terapias de rehabilitación, después de que la lesión aguda ha sanado. La rehabilitación ayuda a la persona a aprender a vivir con la incapacidad producida por la lesión de la médula espinal.

La espasticidad se puede reducir con medicamentos orales o medicamentos inyectados en el conducto raquídeo. Las inyecciones de del en los músculos también pueden servir. Igualmente, se utilizan analgésicos, relajantes musculares y fisioterapia para ayudar a controlar el dolor.

Complicaciones

Lo siguiente son posibles complicaciones de una lesión de la médula espinal:

  • Cambios de la presión arterial que pueden ser extremos (hiperreflexia autónoma)
  • Enfermedad renal crónica
  • Complicaciones de la inmovilidad
    • trombosis venosa profunda
    • infecciones pulmonares
    • ruptura de la piel
    • contracturas
  • Aumento del riesgo de lesión en áreas del cuerpo insensibles
  • Aumento del riesgo de infecciones urinarias
  • Pérdida del control de la vejiga
  • Pérdida del control intestinal
  • Pérdida de sensibilidad
  • Pérdida del funcionamiento sexual (impotencia sexual)
  • Espasticidad muscular
  • Dolor
  • Parálisis de los músculos de la respiración
  • Parálisis (paraplejía, tetraplejía)
  • Úlceras de decúbito
  • Shock

Las personas que viven en casa con una lesión de la médula espinal deben hacer lo siguiente para prevenir complicaciones:

  • Cuidado pulmonar diario, para aquellos que lo necesitan
  • Seguir todas las instrucciones con respecto al cuidado de la vejiga para evitar infecciones y causar daño a los riñones
  • Seguir todas las instrucciones con respecto al cuidado rutinario de la herida para evitar úlceras de decúbito
  • Mantener los tratamientos al día
  • Seguir con las visitas de rutina al médico

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